Primavera Sound; Sábado 29

Hay… los últimos flashes

Foto de la galería del PS

Cinco días de pena y nostalgia nos ha costado hacer el recopilatorio de instantáneas de la jornada final del Primavera Sound. Como un canterano que sube al primer equipo y en el debut marca un hat-trick y clasifica al equipo para la final, este festival en apenas dos ediciones que hemos disfrutado, ha roto con todo y se posiciona como la principal, primordial y más ansiada de las de fechas. Nos ha quedado sabor a PS por mucho tiempo. Gracias.

– El sábado por la mañana fue un caos. Estar tirado en la cama a las tres del mediodía, pensando en el concierto de Pixies y los moratones en Mujeres, y tener los nervios de saber que en una hora se proyectaba ODSSAC en el Auditorio, y a las 18h Van Dkye Parks subía al escenario… era un sin vivir. Salto hacia la ducha y todo da vueltas; “no llegó ni de broma”. Así que nos tomamos las cosas con calma.

– Y a las 19h en punto nos pasamos a ver Dr. Dog, una maquina perfectamente engrasada de rock clásico, sonaba de diez, pero todas tan iguales y una propuesta tan vista que… nos fuimos a The Clean.

– …de camino peregrinaje travesía hacia el escenario perdido, nos topamos con Michael Rother tocando Neu! junto al batería Steve Shelley de Sonic Youth, y como una aspiradora, nos absorbió y de allí no nos movieron. Bolazo en plan Sónar de día, con la gente botando cada vez que un originario krautrock arrancaba con las melodías. Un gustazo.

– Las 20h; Momento para uno de los conciertos que más ganas teníamos y como no, propio de este año, no falló. Nana Grizol, con su propuesta de folk victorioso, pero en plan lo-fi, dejarme que diga son los actuales Neutral Milk Hotel, pero sin áurea mitológica, fueron sacando todos los temas de Ruth, sin perder la fuerza, ni ganar coordinación, lo destartalado va con ellos. No tuvieron todo el público que imaginaba, pero ya nos estaba bien cantar Blackbox y entonar el trombón en familia, o el disparo de Gave On. Qué bien empezaba el día.

– Sin embargo, se vio algo empañado por el show de Florence+The Machine. Claro está que eso iba enfocado para los foráneos; estrella del NME, escenario grande y a primeras horas. La chica, además, no paraba de hacer grititos con “Hola Primaveraaaaa”, “Te quiero mio amore”, “Muchas graciassss Barcelonaaaa” y demás juegecitos muy poco dados en el festival. Tuvo grandes, grandísimos, momentos como Cosmic Love, o You’ve got the love, pero con Dog days are over, plegamos velas, eso no tenía que durar más de 40 minutos.

– Y nos plantamos al primer cruce mortal: ¿The Drums en su momento, Grizzly Bear en la cumbre del pop barroco o The Antlers refrendando el éxito de Hospice?. Cada uno por un lado.

*The Drums: Fiestón de verano en el Vice, con el en plan líder animador, a pesar de los pantalones por el ombligo. Rato divertido y que pasó rápido, como era de esperar Let’s surfing, fue el gran momento.

*Grizzly Bear: Desmenuzaron su pop recargado y lo hicieron sonar por capas, toda delicadeza y saber hacer. Se echo en falta algo más de aire intimista al concierto, en otro entorno (ay, ese Auditori…). La gente no estaba por la labor, y el volumen quizás no el esperado, unas filas más adelante la cosa cambiaba, pero no terminó de despegar.

*The Antlers: Tiraron por el suelo la distancia corta y los susurros para dotar de épica y resplandor todos los temas. El final fue catártico.

– Las 23h: La hora criminal del festival, todos los escenarios con propuesta de gran nivel y todas nos atraían, (¡incluso la caseta de RayBan tenía a The Antlers!). División de nuevo:

*The Charlatans: Tim Burguess salió al escenario pareciendo tener 20 años y hasta el disco sonó rejuvenecido, que tiene 25. Concierto para que los románticos que en los 90 todavía medían medio metro pudiesen escuchar himnos como “Opportunity” o “Flower”. Terminaron con “The Only one I know”. Pese a sonar genial y parecer estar en plena forma, no conectaron con la totalidad del público, que quizás se movió hasta el San Miguel a descansar sabiendo que en los otros escenarios la gente lo estaría dando todo. A mí personalmente me emocionó.

*No Age: Arrancaron con la cara más shoegazer y borrascosa, alargando introducciones que precedieron a Teen Creeps, You’re a Target, una nueva y Eraser, y servidor, arrancó a correr para ver el final de lo que pasase en el ATP

* Built To Spill (por el que lo vio entero): No llegó a la excelencia que esperaba, y hubo unas centésimas de decepción, pero claro está, un concierto en el que tocan Go Against your mind, Twin Falls y ponen punto y final con Carry The Zero, no sé puede considerar malo.

*Matt and Kimm: Sólo hemos vistos videos, y la verdad, esa bacanal petarda no era una mala opción, pero con lo que vimos, nos podemos dar con un canto.

– Sin ser demasiado fans de Sunny Day Real Estate, tan solo hemos escuchado el Diary, podemos decir que fue uno de los mejores conciertos del festival. Sus seguidores esperaban este concierto con hambre, y tal fue que cuando terminó estuvieron aplaudiendo y pidiendo más durante 2 minutos largos. Seven e In Circles en directo, quedan gravadas y marcadas para siempre por ese batería descomunal.

Pet Shop Boys fue el concierto ideal para cerrar el escenario grande. Espectáculo visual impecable (todo un papelón para The Chemical Brothers ahora presentar lo suyo en el Sónar) y hits para parar un tren y hacer saltar al respetable tras 3 jornadas agotadoras: It’s a sin, Go West, Being Boring, I Left My Own Devices o Se a vida é. Divos del pop.

– Y con los noventas en el alma nos fuimos a Orbital, en el momento de forma justo que requería su sesión, con el aforo casi completo dándolo todo y afinando voces para Halcyon o marcarse unos solos con You Give Love a Bad Name de Bon jovi. Nos encantan Orbital y sus visuales tan antiguos (esas esferas azules, que bien parecían las pupilas del de al lado, o la a nieve de televisión), y los firmamos para el FIB del año que viene, que es el único festival que les falta. Rabia de 60 minutos cronometrados de actuación.

– Llegó la hora de Dj Coco. Todo un clásico del Priamvera Sound, ver amanecer en el ATP y con parte de la crew organizadora en el escenario bailando junto a él. Se decidió por el lado “macarra”: Judas Priest, Dead Kennedys, NoFX (momentazo Don’t Call Me White, aún afónicos) y por grandes joyas de Style Council, Jeferson Airplane, Devo y final ante del bis con SDRE. La rematada con Power Out de Arcade Fire con Gabi Ruiz despidendo al personal desde la tarima, fue para quitarse el sombrero y asegurar con toda firmeza: “Hasta el año que viene”.

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