
Mito icónico del Siglo XX, emperador de la edad dorada de las discográficas, abanderado de la generación que compraba discos, el último genio del auge de la indústria publicitária; el primero y (casi) último capaz de gastarse incontanbles fortunas en la producción de sus largos, en la realización de sus videoclips y en mágicos escenarios para sus directos. Mastodónico en todo, Thriller de 1983 ha día de hoy ha vendido 100 millones de copias, la mayoría de sus singles eran siempre numero 1 incontables semanas y las promociones cuanda lanzaba algo nuevo eran comparables a las campañas de marketing de unas olimpiadas.

A los 50 años, medio siglo de oro, se preparaba para poner punto y final a su impecable carrera musical, siempre contrastando con la emborronada vida personal. Faltaban dos semanas para el centenar de conciertos que bajarían el telón para siempre. Se estaba empleando a fondo para darlo todo, cantaría sus más grandes éxitos y el show debía estar a la altura, el entrenamiento estaba siendo muy duro y para lidiar ese cansancio, cometió su último exceso. Un paro cardíaco a las 14h de la tarde (hora USA) nos dejaba desamparados. Fallece un símbolo de muchas generaciones, esta pérdida es comparable a la de otros mitos como Elvis, Kennedy, Lennon o Monroe.

El Rey del Pop ha muerto y esto ha sido todo.